Obra de San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz comienza tarde a escribir, termina pronto y lo hace en ratos perdidos, está claro que para él escribir era una labor secundaria y marginal, que toma por un intento burdo, tosco e inútil de describir el encuentro místico con el Amado. Dos de sus obras principales: Noche Oscura y Subida del Monte Carmelo están sin terminar: Los comentarios en prosa que tratan de explicar el inexplicable relato poético del encuentro amoroso, acaban bruscamente como invitándonos a que el silencio y la oración nos lo terminen de aclarar.

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Vida de San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz nace en 1542, en Fontiveros, un pequeño pueblo de Ávila, de economía agrícola y ganadera, con una pequeña industria de telares. Es el segundo de los tres hijos de Gonzalo de Yepes y Catalina Álvarez, modestos tejedores.

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Dichos de Amor y de Luz

PRÓLOGO

También, ¡oh Dios y deleite mío!, en estos dichos de luz y amor de ti se quiso mi alma emplear por amor de ti, porque ya que yo, teniendo la lengua de ellos, no tengo la obra y virtud de ellos, que es con lo que, Señor mío, te agradas, más que con el lenguaje y sabiduría de ellos, otras personas, provocadas por ellos, por ventura aprovechen en tu servicio y amor, en que yo falto, y tenga mi alma en qué se consolar de que haya sido ocasión que lo que falta en ella halles en otros.

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Subida del Monte Carmelo

“Trata de como podrá una alma disponerse para llegar en breve a la divina unión. Da avisos y doctrina así a los principiantes como a los aprovechados, muy provechosa, para que sepan desembarazarse de todo lo temporal, y no embarazarse con lo espiritual, y quedar en la suma desnudez y libertad de espíritu, cual se requiere para la divina unión, compuesta por el padre fray Juan de la Cruz, carmelita descalzo. “

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Monte de la Perfeccion

La intensa y radical búsqueda de la unión con Dios de San Juan de la Cruz, es explicada también con un dibujo, que ilustró la primera edición de Subida al Monte Carmelo.

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No es por el dinero, …

Cuando Dios me niega un negocio que deseo, un dinero por el que he luchado, me hace un poquito más pobre de lo que yo quería ser. Esto me ayuda a ver mejor todo lo que tengo y entender lo mucho que me sobra y a valorar todo lo muchísimo que tengo.

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Poesías de San Juan de la Cruz

Vivo sin vivir en mí 
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero. 

Esta vida que yo vivo
es privación de vivir;
y así, es continuo morir
hasta que viva contigo.
Oye, mi Dios, lo que digo:
que esta vida no la quiero,
que muero porque no muero. 

Estando ausente de ti
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero, porque no muero. 

El pez que del agua sale
aun de alivio no carece,
que en la muerte que padece
al fin la muerte le vale.
¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo más muero?

Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento,
háceme más sentimiento
el no te poder gozar;
todo es para más penar
por no verte como quiero,
y muero porque no muero. 

Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor;
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero,
muérome porque no muero.

¡Sácame de aquesta muerte
mi Dios, y dame la vida;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte;
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero porque no muero. 

Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida,
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será
cuando yo diga de vero:
vivo ya porque no muero?
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